El Ignaciano / Septiembre 2025

IN MEMORIAM
Siro del Castillo
1943 – 2025

Siro del Castillo nació en La Habana en el mes de mayo de 1943 y acaba de fallecer en Miami. De una familia de ideales cristianos surgió este cubano fiel a los ideales de una Cuba Libre sin limitaciones.

A los 17 años de edad Siro fue preso político en Cuba militando en esa generación heroica del Directorio Revolucionario Estudiantil (DRE), que ofreció a sus más jóvenes el alto privilegio del martirologio, como Virgilio Campanería Angel, Alberto Tapia Ruano, Abelardo Aguiar, Ernesto Díaz Madruga, Juanín Pereira y otros.

Pero después conocimos de sus perfiles como PROFETA siempre de los de abajo, con una vocación de servicio a los más necesitados similar a los misioneros. Su rezar en voz baja y su caminar con el talante sencillo de los humildes, lo caracterizaban sistemáticamente.

“Los de abajo”, llámense balseros cubanos, presos del Mariel y/o presos u obreros maltratados o discriminados lo buscaban con poderosa intuición humana.

De 1980 - 1964 fue director del Campamento de Krome para refugiados haitianos y cubanos; director del Campamento para Refugiados Cubanos en Fort Chafee, Arkansas; director del Programa para la Relocalización de los Refugiados Cubanos en la Pequeña Habana; y Asistente en la Base Naval de Guantánamo para los balseros cubanos. 

Siro era un andariego de vestimenta sencilla, no gustaba de colgantes ni de joyas. Su sonrisa franca, humilde y abierta lo diferenciaban. Poseía esa atracción humana profunda de los misioneros, que como el padre Pedro Arrupe S.J., testigo de la bomba atómica en Hiroshima, que optó por cerrar el seminario de estudios religiosos en la ciudad bombardeada para convertirlo en un hospital de emergencia, que curara a los moribundos japoneses quemados que pedían a gritos de horror que les aliviaran el calor que los quemaba desde dentro por la radiación.

 Por eso Siro iba siempre por el mundo, como el padre Pedro Arrupe S.J., haciendo el bien y sirviendo a los más necesitados sin mirar el costo humano que requiere este esfuerzo. Así eran ambos, el maestro Arrupe y el alumno Siro.

No quisiéramos creer que Siro haya fallecido por el inmenso cariño fraterno que le profesábamos y por los proyectos que juntos acometimos con su liderazgo. 

Pero sí, Siro ha fallecido. Se ha ido como los grandes misioneros, con la humildad empozada en su piel. Y eso nos lo deja para que lo imitemos en la medida de lo posible. En los grandes de corazón, lo llamativo es la humildad. Y Siro era un hombre profunda y legítimamente humilde.

Repetimos con satisfacción una frase de ese venezolano grande y amigo inseparable de los cubanos, que lo conocemos como Ramón Guillermo Aveledo, que dijo al doctor Rafael (Warry) Sánchez sobre Siro del Castillo: <<un todo terreno de solidaridad>>.

Los misioneros, como Siro del Castillo, generalmente no tienen una vida fácil, porque siempre andan buscando a los que sufren y a los de abajo, para aliviar sus penas. Y así fue la vida de Siro del Castillo.

En Miami fue Siro fundador del Comité Pro-Presos del Mariel (1987), juntamente con Salvador Subirat (ya fallecido) y Alberto Müller. Estos presos abusados y relegados al maltrato de una injusta prisión indefinida, la mayoría de ellos venidos por la flotilla del Mariel en 1980, que cumplían sus condenas por delitos menores y eran mantenidos en prisión injustamente. 

Este Comité realizó una detallada investigación caso por caso, que fue entregada posteriormente a Monseñor Agustín Román, Rector de la Ermita de la Caridad y Obispo Auxiliar de Miami.

También tuvo Siro una característica admirable. Era pintor y en sus pinturas figurativas¹ estaba el color de Cuba y la casa que aspiraba para todo cubano en Cuba, su Patria adorada, a la que sirvió permanentemente con pasión de alcoba.

También fue Siro del Castillo hasta fallecer: 

  • Secretario General de Solidaridad de Trabajadores Cubanos.
  • Representante en EEUU del Secretariado Latinoamericano de los Derechos Humanos. Fundador del Partido Demócrata Cristiano de Cuba (1990).
  • Miembro del Secretariado Ejecutivo de la MUAD. Miembro Asesor del Instituto Jesuita Pedro Arrupe.
  • Miembro de la junta editorial de esta revista, El Ignaciano.
  • Y Comisionado para el Caribe de la Comisión Latinoamericana por los Derechos y las Libertades de los Trabajadores hasta fallecer.

La Organización FACE lo premió en dos ocasiones por sus Servicios a la Comunidad. ¡Vaya distinción!

Compartimos con el amigo lector nuestro más profundo dolor por el fallecimiento de Siro del Castillo. No es fácil despedir a los PROFETAS y Siro del Castillo fue uno de ellos.

Esta es el marco existencial del Siro del Castillo que acaba de fallecer en Miami. Y lo despedimos con la misma entereza que nos ensenó a servir a los más necesitados. 

En la Misa Funeral, llena de punta a punta la Iglesia St. Raymond en Miami, acompañamos espiritualmente a su viuda María Cristina Barros, a su hijo Sebastián y su esposa Silviane; a sus hermanos y sobrinos; y a sus amigos más íntimos, entre ellos el abogado Wilfredo (Willy) Allen, uno de los grandes amigos de Siro y amigo de todos, que pronunció la sentida despedida.

Descanse en Paz este profeta-misionero que conocimos por el nombre de Siro del Castillo. Y reciban su viuda Cristina Barros, sus hijos Byron y Sebastián y el resto de sus familiares y amigos, nuestro más sentido pésame.

Alberto Muller

NOTA:
La familia expresó que cualquier donación en memoria de Siro del Castillo debe hacerse a la Liga contra el Cáncer en su página web:www.ligacontraelcancer.org

¹ Dos obras que ejemplifican la pintura de Siro del Castillo: