El Ignaciano / Marzo 2025

¿Qué paso en california?
Galasia Márquez 

Los incendios forestales no son algo nuevo para California, pero estos incendios los ocurridos a comienzos de este año son los más devastadores en más de cuatro décadas. El jefe meteorólogo de la firma privada, Jonathan Porter, dice que este «podría convertirse en el peor incendio forestal en la historia moderna de California basado en el número de estructuras quemadas y la pérdida económica».

Normalmente, los incendios no suelen ocurrir en invierno, pero ciertos factores se han combinado para desafiar el calendario de manera rápida y mortal. El clima cálido y seco del estado se considera uno de los principales factores contribuyentes a la prevalencia de incendios forestales en la zona. «Un solo rayo golpeando un árbol o una fogata encendida por humanos son suficiente para dar inicio a este desastre natural». El aumento de las temperaturas y las condiciones de sequía pueden generar vegetación árida, lo que facilita que los incendios se inicien y se propaguen rápidamente.

El incendio en Palisades se desató alrededor de las 10:30 a.m. (hora de Los Ángeles) del martes 8 de enero en las montañas de Santa Mónica. El incendio rápidamente se propagó hacia el barrio de Pacific Palisades, entre Malibú y Santa Mónica. Más tarde, se produjeron otros incendios de gran magnitud en al menos otras dos zonas del condado —Altadena y San Fernando (CNN). En la actualidad son Fueron cinco los incendios confirmados: zonas, como: Palasides, al oeste de Loa Ángeles; Eaton, en Altadena; Hurst, en el Valle de San Fernando; Sunset, en Hollywood Hills; y Lidia en Acton.

Estos incendios devastadores no podrían ocurrir sin las condiciones secas y calientes, ni estarían ardiendo sin la velocidad extrema de la corriente de chorro de los violentos vientos de Santa Ana. Estos vientos —ráfagas del este que bajan de las montañas, ganan velocidad y golpean la costa- provocan una gran caída en la temperatura, siendo este flujo de aire uno de los sistemas meteorológicos en el planeta —que ayudan a traer aire frío a Estados Unidos.

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Los vientos de Santa Ana, que soplan las llamas y las brasas a 160 kilómetros por hora (100 millas por hora) —mucho más rápido de lo normal— se han combínado con el regreso de una sequía extrema: este cambio brusco en el clima que hizo crecer toneladas de plantas durante los aguaceros y luego temperaturas récord que las secaron para convertirlas en combustible.

Jennifer Balch, científica de incendios de la Universidad de Colorado, publicó un estudio en la revista Science en octubre pasado donde analizó 60.000 incendios desde 2001 y encontró que «los que crecen más rápido casi se han triplicado en frecuencia desde 2001 y han causado mucha más destrucción que los incendios más grandes y lentos… El gran culpable que sospechamos es un clima que se calienta y que hace más fácil quemar combustibles cuando las condiciones son las adecuadas».

Aunque no  hay un vínculo claramente definidos entre los vientos de Santa Ana. los incendios y el cambio climático , los expertos coinciden en que la sequía prolongada y el aumento de las temperaturas en California son responsables de esta catástrofe. Ambos fenómenos tienen en común la influencia del calentamiento global, impulsado por la acumulación de gases de efecto invernadero que provienen de la quema de combustibles fósiles como carbón, petróleo y gas.  Por su parte, Yale Climate Connections afirma que «los incendios forestales que afectan al área de Los Ángeles han generado preocupación a nivel estatal y nacional por su rápida propagación e intensidad, impulsadas por condiciones climáticas extremas y sequías prolongadas».

Por su parte, Kaitlyn Trudeau, investigadora sénior en ciencia climática de Climate Central, aclaró que los incendios en Los Ángeles son un fenómeno impulsado por el clima extremo: «Los incendios forestales recientes en California han sido impulsados por una combinación de factores naturales e inducidos por el ser humano. Las condiciones de sequía prolongada, exacerbadas por el cambio climático, han dejado la vegetación seca y altamente inflamable», afirmó Trudeau. Estas condiciones, intensificadas por el cambio climático, han creado un entorno donde los incendios pueden propagarse con rapidez y volatilidad. También añadió: «Las olas de calor, cada vez más intensas, no solo afectan la vegetación, sino también la resistencia de los árboles, haciéndolos vulnerables a enfermedades y plagas».

Gelasia Márquez, Ph.D., Fordham University, NY, School Psychology Program. Además de su práctica profesional iniciada en Cuba, en EE.UU. ha trabajado en el área de educación bilingüe e inculturación en distintas instituciones, incluyendo la USCCB (Conferencia de Obispos de EE. UU.), ha dado conferencias y es autora de varias publicaciones.