El Padre James Martin, S.J.* Habla Con El Ignaciano.

Este número de El Ignaciano está dedicado al tema de qué postura de la Iglesia hacia las personas LGTBQ es la más cristiana y la más adecuada. Éste es un tema que merece ser tratado en las páginas de esta revista en las cuales, entre otros, han sido tratados temas tan importantes y difíciles como la trágica situación de los migrantes en el mundo contemporáneo, el papel de la mujer en la Iglesia, y la alienación de la Iglesia que hoy en día sufren los jóvenes.  El hecho de que este tema pueda ser considerado controversial por algunas personas no debe ser óbice a ser tratado, por el contrario, debe ser una razón más para tratarlo puesto que es la misión de El Ignaciano el traer a la atención de sus lectores  y ayudar a esclarecer aquellos temas que sean centrales a la misión pastoral de la Iglesia. 

Recientemente, el Papa Francisco en un documental realizado por Eugeny Affeenevsky pronunció unas palabras en referencia al derecho de las personas gay a vivir en familia y de tener un espacio propio donde sus derechos sean protegidos. Esas palabras, tomadas en el contexto de otros comentarios anteriores hechos, a través de los años, por el Papa Francisco que mostraban una gran sensibilidad por la situación de las personas gay, dieron lugar a que surgiera una esperanza, entre las personas gay y entre aquellas personan que simpatizan con su precaria situación, de que esas palabras pronunciadas por el Papa significasen una apertura por parte del Vaticano a adoptar una actitud pastoral más sensible hacia esa comunidad. 

Sin embargo, ocurrió todo lo contrario cuando la Congregación para la Doctrina de la Fe,  en respuesta formal a una pregunta acerca de si miembros del clero tenían autoridad para bendecir uniones ¨gay´ emitió una respuesta negativa. La respuesta contenida en una explicación de dos páginas, supuestamente aprobada por el Papa, no pudo ser más negativa.

Esta aparente contradicción entre las palabras pronunciadas por el Papa en el documental de Afffeenevsky, así como en otras ocasiones anteriores dieron lugar a una fuerte controversia. 

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Dado todo lo anterior, decidimos que, como parte  del esfuerzo de este número de la revista de tratar la cuestión de la actitud pastoral de la Iglesia hacia la comunidad LGBTQ, debíamos prestar atención a la aparente contradicción que más arriba señalamos. Y para arrojar luz sobre esta cuestión, quién mejor que el Padre James Martin, S.J quien ha publicado un bien conocido libro acerca de la relación de la Iglesia con la comunidad LGBTQ y que ha dedicado mucho tiemo y trabajo a esta cuestión. 

Iniciamos nuestro contacto con el Padre Martin  con el temor de que, dada sus múltiples obligaciones y su apretado calendario de trabajo, le iba resultar imposible concedernos su tiempo y su atención. Nada podía haber estado más alejado de la realidad.  El Padre Martin, inmediatamente, nos respondió con la gentileza, el cuidado y la solicitud que es de esperar de una persona verdaderamente pastoral y considerada. En todas nuestras interacciones con él nos mostró una humildad y una generosidad por las cuales le estaremos eternamente agradecidos. Aceptó sin demora contestar nuestras preguntas. Nuestro intercambio aparece inmediatamente a continuación. Las preguntas aparecen en letra itálica y las respuestas en letra normal. 

  1. En el 2018 usted publicó Tender un Puente. Cómo la Iglesia Católica y la comunidad LGBTQI( https://www.amazon.com/Tender-puente-Spanish-James-Martin/dp/8427142366) pueden entablar una relación de respeto, compasión y sensibilidad. ¿Cómo caracterizaría usted el estado de esa relación hoy en día, especialmente después de la directiva de la Congregación para la Doctrina de la Fe en contra de la bendición de las uniones gay?

En general, la situación de la relación entre los católicos LGBTQ y la iglesia institucional depende en gran parte de donde vive la gente. En verdad, muchas personas LGBTQ me han dicho que la directiva de la CDF les ha causado mucho dolor.  Muchas personas LGBTQ, como resultado, están considerando irse de la iglesia. Ciertamente, que los católicos LGBTQ se sientan bienvenidos en su iglesia depende en gran parte del Vaticano, específicamente del Papa Francisco, quien ha hecho tanto para alcanzar esta comunidad. Después de todo, es el primer papa que ha dicho la palabra gay. 

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A la misma vez, mucho depende del tipo de bienvenida que alguien encuentre en su propia diócesis y aún más importante, en su parroquia. En ciudades o poblaciones, por ejemplo, donde hay obispos que quizás sean hospitalarios con los católicos LGBTQ hay parroquias que también son abiertas y acogedoras. Por lo tanto, las personas LGBTQ se sienten en casa. Pero en lugares donde los obispos son menos hospitalarios, las personas LGBTQ no se sientes acogidas en su iglesia. Para mí, eso es trágico. ¿Por qué la relación de alguien con su propia iglesia depende tanto de donde viven?  ¿Es esto lo que Dios quiere?

2.  Usted ha tomado una posición pública acerca de las obligaciones pastorales de la Iglesia hacia la comunidad LGBTQ. ¿Cómo encuentra usted un balance personal y ministerial entre las demandas de su fidelidad a los pronunciamientos oficiales de la Iglesia y las demandas ministeriales como sacerdote de servir y llevar “La Buena Nueva” a todos?

Bueno, he dejado claro a lo largo del camino que ni lo que escribo o digo tienen la intensión de desafiar ninguna enseñanza de la Iglesia. También he recibido la aprobación de mis superiores jesuitas en este ministerio. Pero debemos preguntarnos: ¿Qué hay en el fondo de la enseñanza de la Iglesia? Lo que radica en el fondo de la enseñanza de la Iglesia no es un libro, ni siquiera el Catecismo. El centro de la enseñanza de la Iglesia es una persona: Jesucristo. Por lo tanto, traer a todos La Buena Nueva, incluye a las personas LGBTQ. Es bastante directo: significa comunicar el mensaje de amor de Jesús, compasión e inclusión para todos. Significa invitar a la gente a un encuentro con Cristo. Significa invitar a que la gente vea lo mucho que Dios los ama. 

Debemos recordar que cuando hablamos de la enseñanza de la Iglesia, que Jesús acudió primero a los que se hallaban en los márgenes: a un centurión romano, a una mujer samaritana, a un recaudador de impuestos en Jericó llamado Zaqueo; todos eran vistos como de “afuera”, o como “el otro”. Jesús mueve a sus discípulos de adentro hacia afuera; y trae a los de afuera hacia dentro. Para Jesús no hay “nosotros” y “ellos”. Hay solamente “nosotros”.

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  1. En lo educacional, ¿qué acercamientos y métodos pudiéramos adoptar como instrumentos pedagógicos para educar a la mayoría de “la gente sentada en los bancos de la iglesia”, quienes, dada mi experiencia en mi parroquia o con las comunidades de fe, miran con desdén las personas LGBTQ y los ven como “pecadores” o personas “que no merecen participar en la iglesia”? ¿Cómo se pudieran cambiar esas actitudes?

Principalmente tendríamos que recordarles a los católicos la llamada de Jesús a los marginados. También, deberíamos recordarles que no miren a las personas LGBTQ primordialmente como “pecadores”, porque todos somos pecadores. 

Por ejemplo: En los Estados Unidos, la mayoría de las parejas católicas casadas usan anticonceptivos, lo cual va en contra de la enseñanza católica y elaborada en Humanae Vitae, una encíclica papal, un documento con uno de los mayores niveles de autoridad. Sin embargo, si tuviera que darles una charla a parejas católicas, nadie diría “¿Y por qué estás hablándoles a esos pecadores?” Pero así es como se refieren a las personas LGBTQ, como si fueran los únicos en la iglesia que no se ajustan a la enseñanza católica. Convertir en diana de tiro a personas LGBTQ, como si fueran los únicos “pecadores” en la iglesia, es algo que tiene que parar. ¿Quién no es pecador entre nosotros? Como dijo el Papa Francisco sobre los gais, “¿quién soy yo para juzgar?” Por encima de todo, debemos mirarlos como amados hijos de Dios, como nuestros hermanos, hermanas y amigos. 

* James J. Martin, SJ, is an American Jesuit priest, writer, and editor-at-large of the Jesuit magazine America. In 2017, Pope Francis appointed Fr. Martin as a consultant to the Vatican's Secretariat for Communications. 

  1. En lo educacional, ¿qué acercamientos y métodos pudiéramos adoptar como instrumentos pedagógicos para educar a la mayoría de “la gente sentada en los bancos de la iglesia”, quienes, dada mi experiencia en mi parroquia o con las comunidades de fe, miran con desdén las personas LGBTQ y los ven como “pecadores” o personas “que no merecen participar en la iglesia”? ¿Cómo se pudieran cambiar esas actitudes?

Principalmente tendríamos que recordarles a los católicos la llamada de Jesús a los marginados. También, deberíamos recordarles que no miren a las personas LGBTQ primordialmente como “pecadores”, porque todos somos pecadores. 

Por ejemplo: En los Estados Unidos, la mayoría de las parejas católicas casadas usan anticonceptivos, lo cual va en contra de la enseñanza católica y elaborada en Humanae Vitae, una encíclica papal, un documento con uno de los mayores niveles de autoridad. Sin embargo, si tuviera que darles una charla a parejas católicas, nadie diría “¿Y por qué estás hablándoles a esos pecadores?” Pero así es como se refieren a las personas LGBTQ, como si fueran los únicos en la iglesia que no se ajustan a la enseñanza católica. Convertir en diana de tiro a personas LGBTQ, como si fueran los únicos “pecadores” en la iglesia, es algo que tiene que parar. ¿Quién no es pecador entre nosotros? Como dijo el Papa Francisco sobre los gais, “¿quién soy yo para juzgar?” Por encima de todo, debemos mirarlos como amados hijos de Dios, como nuestros hermanos, hermanas y amigos. 

* James J. Martin, SJ, is an American Jesuit priest, writer, and editor-at-large of the Jesuit magazine America. In 2017, Pope Francis appointed Fr. Martin as a consultant to the Vatican's Secretariat for Communications.