El Ignaciano / Diciembre 2024

Despedida a Joaquín
Carta de su hijo Julián tras su muerte

Ayer en horas de la tarde, el 22 de noviembre de 2024, falleció mi padre Joaquín Alberto Pérez Rodríguez. Aunque tengo una gran tristeza, tu recuerdo y enseñanzas me llenan de alegría. Fueron 61 años de matrimonio con mi mamá, Iraida Beatriz Barrios de Pérez, tu fiel compañera y tu amor eterno, somos 7 hijos, 20 nietos y dos bisnietos que te amamos y tenemos el placer de ser tus descendientes.

Mi papá es, era un ser muy especial.

A muy temprana edad, a tus 15 años, asumiste la lucha ante gobiernos y régimen totalitarios en busca de la democracia, libertad y algo que era innato en ti, que creció con tu formación católica con los jesuitas, la lucha social, el ayudar al más débil, desamparado, al que no tiene voz y no se puede defender de las injusticias. Se me hace imposible resumir tu vida en un párrafo, tu lucha, ese amor ejemplar a mi mamá y demás familiares. Quienes te conocieron saben de lo que hablo. Una persona integra, honesta, amigo, compañero… ese que da su mano franca.

Fuiste dirigente estudiantil, realizaste lucha activa, formaste parte de los Comando rurales en Cuba, fuiste parte importante de la manifestación en La Habana del Parque Central, trabajaste como agricultor en Portuguesa, peleaste en contra de las injusticias de los campesinos de Venezuela y fuiste su voz como presidentes de Fedeagro. Llegaste a ser gobierno como presidente de los Centrales azucareros de Venezuela (Cenazuca), y fuiste viceministro de Información y Turismo con la queja de mi mamá que el ministerio era: “Mucha información y poco turismo”. Esto te convirtió en el primer miembro de un gabinete presidencial no nacido en Venezuela. A tu salida del Ministerio, viajamos a Bruselas, como ministro consejero de la legación venezolana ante la Comunidad Económica Europea. Luego de Bruselas estudiaste un MBA en Boston y un MPA en Harvard. Esa vida fuera de Venezuela fue de gran valor para la familia, y en estos días te pregunté cual había sido la época de tu vida que considerabas fue la más feliz, y de dijiste que fue esta, cuando nos tenías a todos los hijos juntos, compartiendo y aprendiendo.

Esa vida fuera de Venezuela fue de gran valor para la familia y nos recalcaste que a veces se puede perder todos los bienes materiales, pero nunca se pierde nuestra formación, y parte de ella era importante aprender diferentes idiomas y conocer diferentes culturas. Palabras sabias y que razón tenías, lo que te agradezco enormemente.

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Al regresar a Venezuela tomaste el cargo de Secretario Nacional de Organización del Partido Social Cristiano, COPEI. En este momento aplicaste el uno por diez (método, que tú creaste, de movilización de votantes, apoyado por análisis de computación) aplicado en las campañas de Gobernaciones y Alcaldías donde COPEI ganó la mayoría. En 1987 creaste la empresa CAMPOL para campañas electorales.

Has trabajado como asesor en Venezuela, Aruba, Bonaire, Ecuador, República Dominicana, El Salvador, México y en los Estados Unidos has asesorado en campañas en California, New Jersey y la Florida. Durante el mes de marzo del 2014 coordinaste la primera encuesta política que se ha realizado en Cuba durante la dictadura comunista.

Te mantuviste activo hasta hace muy poco en campañas, charlas y como articulista. Has conocido a presidentes, primeros ministros, alcaldes, gobernadores. Algunos pasaron por la casa y siempre aprecié que saludabas, con cariño y respeto, desde el portero hasta el más alto ejecutivo de la empresa o ministerio en el que has trabajado.

Eras una enciclopedia, sabías de todo y con profundidad del tema, te mantenías al día en todo: economía, política, arte, música, tecnología, deportes, computación, hasta la farándula y lograbas comunicarte a diario con todos tus nietos, que se encuentran regados por el mundo. Te vi leer novelas de Vargas Llosa, poemas de Antonio Machado y José Martí, leer la serie completa de Will Durant. No sé cuántos libros leíste, pero recuerdo que me decías, «deberías leer este libro, es muy interesante» y me dabas una breve reseña para animarme a leerlo.

Tu carisma y agradable carácter se compensaba con la disciplina que imponías, y más en casa con 7 hijos. Todos tus hijos somos profesionales lo que te llenó de orgullo, todos somos trabajadores y honestos con los principios inculcados en casa. Sin temor a equivocarme, creo que todos somos gente de bien, sé que eso te enorgullecía más que los títulos que hemos logrado. Siempre te gustó compartir en familia, reunirte con familiares en especial con tus primos y hermana, donde eras el primo mayor.

Fueron muchos tus logros, condecoraciones, medallas y diplomas, de los que nunca diste alarde. Y siendo como tú realmente eres, buscaste tu esencia, ese espíritu de lucha social cristiano al asumir el directorio del Instituto Jesuita Pedro Arrupe (institución de la cual te retiraste por tu enfermedad), donde te llenó mucho el poder ayudar y contribuir una vez más con los más pobres, los inmigrantes, y fortalecer en los jóvenes la fe católica, como ya habías hecho muchos años atrás en los comandos rurales de la Sierra Maestra ayudando y alfabetizando a los campesinos.

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Con los años te vi ayudar a muchos sin esperar nada a cambio. Te vi pelear en el tatami y en las calles de Caracas, contra maleantes y gobiernos totalitarios. Te vi caer y levantarte, te vi recomenzar y ayer te vi partir.

Te extraño y extrañaré siempre, esas llamadas, ese: ¡July! al atender el teléfono, las conversaciones, tu apoyo incondicional y tu positividad ante los problemas, incluso tus silbidos melodiosos en la comida, cuando buscabas algo u ocurría una pausa en la conversación.

Con lágrimas en los ojos te digo que: te quiero mucho y te agradezco todo. Te agradezco el amor, el tiempo y el ejemplo que nos diste, tu cariño a mis hijos y a Auri, a quien siempre trataste como una hija más.

Cuando era inminente lo que te esperaba, te reuniste con todos tus hijos, nietos y familiares más cercanos, nos hablaste de lo que venía, nos diste fortaleza y la confianza de que estabas preparado para esta nueva etapa, que te ibas tranquilo y en Paz, y así lo hiciste.

Tu profunda fe católica y el aprendizaje jesuita te acompañó toda tu vida, nos enseñaste lo que creías firmemente en las palabras de Teilhard de Chardin: «En la eternidad éramos; al nacer comenzamos a existir. Existir es ser en el tiempo. Y al morir dejamos de existir, pero no dejamos de ser. Somos seres espirituales que vivimos una aventura terrenal».

Descansa en Paz.

Julián

Juan Manuel Salvat (1940-2024)¹

¡Ha muerto un gran ser humano! Juan Manuel Salvat Roque, “El Gordo”, falleció en Miami el 26 de noviembre de 2024. Había nacido en Sagua la Grande, Cuba, un 27 de mayo de 1940. Cursó sus primeros estudios en su pueblo natal en el Colegio Sagrado Corazón de los jesuitas. Graduado de bachillerato en 1957, ingresó en la Universidad de La Salle en La Habana, al reabrirse la Universidad de La Habana en 1959, pasó a estudiar Ciencias Sociales en el más antiguo de los centros universitarios cubanos. Para esa época, era miembro de la Agrupación Católica Universitaria (ACU), una congregación mariana fundada en La Habana por el padre Felipe Rey de Castro, S. J., en 1931 y dedicada al trabajo espiritual entre universitarios y profesionales cubanos.

En la Universidad de La Habana, Salvat fue parte de la dirección del periódico Manicato de la facultad de Ciencias Sociales y colaboró con Trinchera, un periódico universitario fundado por Alberto Muller, junto a varios estudiantes de aquel centro docente. En las elecciones que se celebraron en 1959 para constituir la dirigencia de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), Salvat fue elegido vicesecretario de Ciencias Sociales, apoyando, a su vez, la candidatura de Rolando Cubela, comandante del Directorio Revolucionario 13 de marzo, para presidir el gobierno estudiantil. Esa alianza, sin embargo, se resquebrajó muy pronto. La radicalización del proceso revolucionario que vivió Cuba en esos meses de 1959 y principios de 1960 colocó a Salvat en el campo de los estudiantes que temían la entronización en Cuba de un régimen autoritario. El evento que marcó el rompimiento definitivo fue la visita a La Habana del dirigente soviético Anastas Mikoyan.

Enterados de que Mikoyan estaría depositando una ofrenda floral ante la estatua de José Martí en el Parque Central de la capital cubana, Salvat, junto a Muller y otros estudiantes preocupados por la deriva de Cuba hacia un sistema político de orientación comunista, organizaron un contra homenaje para honrar al Apóstol de la independencia cubana. La protesta se llevó a cabo el 5 de febrero de 1960 y como consecuencia del acto, varios de los organizadores del acto, entre ellos Salvat, fueron expulsados de la Universidad de La Habana.

Roto el camino político, Salvat toma la decisión de sumarse a la oposición que se enfrentaría al régimen encabezado por Fidel Castro. El primer paso que tomó fue salir hacia el exilio y junto a dos de sus compañeros universitarios, Alberto Muller y Ernesto Fernández Travieso viajaron a Miami con el propósito de organizar un movimiento estudiantil de carácter insurreccional. Ese primer movimiento fue el Directorio Revolucionario Estudiantil del Frente Revolucionario, que derivó en el Directorio Revolucionario Estudiantil (DRE) cuando aglutina en suelo cubano a diferentes organizaciones de estudiantes que promueven la democratización del país. Para consolidar la iniciativa, Salvat, Muller y después Fernández Travieso, entraron clandestinamente en Cuba y desarrollan su lucha desde el DRE. La responsabilidad que asumió Salvat en aquella etapa fue la de Secretario de Propaganda del Directorio. El esfuerzo, sin embargo, pareció retroceder a raíz del fracaso sufrido por la Brigada de Asalto 2506 cuando invadió a Cuba por Bahía de Cochinos el 17 de abril de 1961. Debilitado el DRE internamente, con cuadros de militantes presos o víctimas del paredón de fusilamiento, Salvat logra salir al exilio con el propósito de reorganizar al movimiento tanto en Cuba como en el exterior. En diciembre de ese año intentó un nuevo regreso clandestino al suelo cubano pero la operación fracasó cuando el grupo que lo esperaba en Cuba fue sorprendido por milicianos del régimen. No solo no pudo Salvat entrar en Cuba con aquella operación, sino que el DRE perdió a quien era su máximo responsable en la Dirección Nacional del movimiento, Juanín Pereira Varela, quien murió en el enfrentamiento con los milicianos.

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No obstante el revés sufrido en Cuba, el DRE pudo reorganizarse dentro de Cuba, mientras que en el exterior el Directorio se mantuvo firme en su empeño de seguir la lucha por la liberación de Cuba. Una vez más Salvat estuvo en la primera fila como responsable de la propaganda del DRE primero y después como Secretario General de la organización. En 1962, participó en una de las operaciones más audaces del Directorio. La noche del 24 de agosto de ese año, una embarcación del DRE, el «Juanín», de apenas treinta y dos pies de eslora y con un cañón de veinte milímetros, bombardeó el hotel Rosita de Hornedo en el litoral habanero, en donde se alojaban delegaciones técnicas de la URSS. El propósito fue el de alertar ante la opinión pública internacional sobre la presencia militar soviética en Cuba y su alianza con el régimen de Fidel Castro. El manifiesto sobre la operación fue leído por Salvat mientras se disparaba contra el objetivo. La operación militar tuvo una exposición mundial y fue un preámbulo de la Crisis de Octubre que puso al mundo al borde de la guerra nuclear.

La etapa de militancia insurreccional tuvo su fin hacia 1965. El DRE, con Salvat como Secretario General, llegó a organizar una base militar en la República Dominicana que tuvo que ser cerrada abruptamente aquel año. El Directorio había desaparecido de la lucha clandestina desde 1962 cuando muchos de sus cuadros fueron delatados por un miembro de la organización que trabajaba con la Seguridad del Estado cubano. El último reducto del Directorio como organización se manifestó en el presidio político de Isla de Pinos donde los militantes del DRE que estaban recluidos en la prisión fueron parte de la resistencia al trabajo obligatorio y los malos tratos. Con el cierre de aquella cárcel en 1966, el presidio político se dispersó entre varias instituciones de la isla y ese fue el fin del DRE.

Salvat, por su parte, canalizó su amor por Cuba en el mundo del libro. Poco a poco fue organizando una librería, la Librería Universal, que se convirtió en una referencia indispensable para la cultura cubana. Allí no solo se vendían libros, sobre todo de temas cubanos, sino que también reunía a los principales autores e intelectuales cubanos que vivían en el exilio. Sus tertulias y las presentaciones de libros, fueran de su editorial o no, hicieron un gran aporte para el conocimiento y difusión de la temática cubana. Esa labor se complementa con la publicación de libros que tuvieron como eje principal a Cuba. Salvat fundó y dirigió hasta el fin de su vida Ediciones Universal, una editorial indispensable para quienes quieran saber sobre la vida cubana en general, desde su historia y literatura hasta el arte, la música y la gastronomía. Un sueño de Salvat, que ojalá se cumpla en un futuro cercano, era el de enviar a Sagua la Grande todos los títulos de su editorial. Y para colofón de su amor por Cuba, su último proyecto fue el renacimiento de Trinchera, el periódico que fue universitario primero y órgano del DRE por muchos años. El, junto a Muller y otros colegas hicieron renacer en formato digital la publicación que expresa el ideal de una Patria mejor.

Al margen de su quehacer en la política y en el mundo de la cultura, la mejor contribución de Salvat a la sociedad en la que vivimos es la de su familia y sus amigos. Buen esposo, buen padre y buen abuelo, el «Gordo» estuvo siempre presente para esa familia que bien puede ser descrita como un clan y para quienes él, junto a su indispensable Marta, fueron y son un centro indispensable. Generoso como pocos, el «Gordo» siempre estuvo rodeado de buenos amigos a quienes quería entrañablemente y para quienes siempre tuvo palabras de afecto. Por último, hay que destacar su fe cristiana. El día que sufrió el percance que le llevó a la muerte, el «Gordo» estaba preparándose para entrar en una tanda de Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola como hacía todos los años. Esta vez no pudo ser pero recibió a cambio la llamada para «vivir en el Reino de Dios» como él solía decir cada vez que comunicaba el fallecimiento de un amigo.

Descansa en paz, querido Gordo. Te extrañaremos, pero daremos gracias a Dios por tu vida y por haberte tenido por tantos años.

Javier Figueroa

¹Publicado originalmente en el sitio digital Café Fuerte.