El Ignaciano / Marzo 2026

La saeta

Enrique Rodríguez

Semana Santa es una de las ocasiones en las que suele manifestarse la religiosidad popular en distintas partes del mundo cristiano, y el sur de España es un buen ejemplo, pues son célebres las procesiones y vía crucis acompañando a Jesús en su camino y en la consumación final de su obra redentora en la cruz del Calvario.

Una de las formas más arraigadas de esas manifestaciones es la «saeta» (del latín sagitta, «flecha»), canto religioso tradicional interpretado o «lanzado» desde las aceras y balcones al paso de las imágenes del Nazareno o de María, su madre, por las calles de pueblos y ciudades especialmente en Andalucía y algunas zonas de ExtremaduraCastilla-La Mancha y Murcia, acompañado solo de palmadas y expresiones espontáneas.

Antonio Machado (Santiago de Compostela, 6 de abril, 1846, – Sevilla, 2 de abril, 1893) definía las saetas como «cancioncillas que tienen por principal objeto traer a la memoria del pueblo, especialmente en los días del Jueves y Viernes Santos, algunos pasajes de la pasión y muerte de Jesucristo (...) coplas disparadas a modo de flechazos contra el empedernido corazón de los fieles». El poeta y folklorista español, trato el tema de las saetas como parte de su actividad literaria dedicada a la investigación y divulgación de manifestaciones artísticas populares -incluyendo algunas del folklore de Cuba y Puerto Rico.

En Wikipedia, encontramos abundante información sobre esta interesante forma de religiosidad popular:

Las saetas cantadas actualmente son las llamadas saetas flamencas, que supusieron una transformación a partir de otras primitivas saetas, más cortas y sobrias de estilo, que aún se pueden oír en algunos pueblos andaluces. La saeta flamenca presenta dos variantes principales: la saeta por seguiriyas, que es la más extendida, llamada de este modo porque su carácter y modo musical recuerda a la seguiriya flamenca; la otra es la saeta carcelera, de carácter, pero más alegre. La saeta también se nutre del martinete y de la soleá. También a través del canto gregoriano la saeta hereda canto y cadencia, así como influencias árabes y judías, mediante los cantos sinagogales o del muecín, junto a los cánticos litúrgicos, en simbiosis de las tres culturas que confluye.

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La saeta se canta al paso de las imágenes de una procesión de Semana Santa, frecuentemente desde un balcón bajo. Al comenzar a oírse, y mientras los asistentes buscan el lugar de donde proviene la voz, el capataz del paso manda parar a la cuadrilla de costaleros. El saetero puede ser contratado por alguien de la cofradía titular de la imagen o ser un devoto espontáneo de la imagen deseoso de mostrar su devoción, o su arte. Las saetas son frecuentes al paso de las imágenes por su barrio, unas veces apagadas por el ruido ambiental o por la banda de música y otras en medio del silencio, representan una combinación confusa de sentimiento, arte y devoción.

El cante saetero está considerado un palo difícil del flamenco, entre otras cosas porque la voz del saetero no lleva acompañamiento alguno. Actualmente, como en otros palos del flamenco, se trabaja por recuperar y fortalecer la tradición, habiendo concursos y conferencias. Destaca el concurso Nacional de saetas de la peña flamenca "La buena gente", de Jerez de la Frontera, que va por su XLIV edición.

Los siguientes, son dos ejemplos de algunas saetas que, desde balcones o aceras aledañas, han improvisado quienes observaban o acompañaban el paso del Nazareno cargando su cruz:

Se rompió el velo del Templo,
sol y luna se eclipsó,
tornaron los elementos
cuando expiró el Redentor.
-¿Dónde vas, paloma blanca,
con un vuelo tan sereno?
-¡Voy a quitarle los clavos
a Jesús, el Nazareno!
(Anónimo popular)

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 De perlas cubre tu llanto
tu manto, Madre del bien...
Madre que nos quieres tanto...
¡cobija bajo ese manto
a este pueblo de Jaén!

(Primera estrofa de la saeta a la
Virgen de los Dolores)

Queremos terminar esta breve reseña de una de las más conocidas manifestaciones de religiosidad popular copiando una saeta que el cantautor español Joan Manuel Serrat (Barcelona, 27 de diciembre, 1943) incluyó en su álbum «Dedicado a Antonio Machado poeta» (discográfica Zafiro/Novola, 1969):

¡Oh, la saeta el cantar
al Cristo de los gitanos
siempre con sangre en las manos,
siempre por desenclavar!
Cantar del pueblo andaluz
que todas las primaveras 
anda pidiendo escaleras
 para subir a la cruz

Cantar de la tierra mía,
que echa flores
al Jesus de la agonía
y es la fe de mis mayores

¡Oh, no eres tu mi cantar,
no puedo cantar ni quiero
a ese Jesús del madero
sino al que anduvo en la mar!

(Poema de Antonio Machado)

Enrique Rodríguez es arquitecto y urbanista (Catholic University of America -1967, 1970); Certificados: Movimiento cooperativista y desarrollo social (ICI, Panamá. 1969); Energía solar: diseño e instalaciones (CENSOLAR, España. 1992.). Misión Agrupacion Católica Universitaria, República Dominicana, 1968. Cubano, ha vivido en EE. UU., Venezuela y España. Es autor del libro «¿Dedondesusté?» (Editorial Popular, 2017) y actualmente edita El Ignaciano.

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