América Latina, Continente de esperanza, amor, vida y paz

 “Quédate con nosotros, porque atardece y el día ya ha declinado” 

(Lc 24, 29). 

En estos tiempos de amenazas para diferentes sectores de la población, tanto a niveles locales como planetarios, donde la sombra de la oscuridad parece cernirse sobre nuestras vidas generando desesperanza, tiene gran fuerza y vigencia el llamado realizado en el Camino de Emaús. Necesitamos pedir a Jesús que “se quede con nosotros”, porque necesitamos Su Luz.

Son incontables las situaciones de crisis azotan hoy día a muchos latinoamericanos, tanto dentro de sus países como fuera de estos. La incertidumbre sobre el futuro y diferentes formas que atentan contra la integridad humana han colocado la supervivencia como uno de los hechos que ocupan la cotidianidad. Se evidencia de manera clara lo planteado por Giorgio Agambén cuando dice que nuestras vidas están desnudas, porque para algunos gobernantes nos hemos convertido en meras vidas, en cuerpos -en el sentido focaultiano- de los que las fuerzas del poder pueden disponer sin temor a consecuencias. Numerosos grupos humanos se encuentran sometidos a una vida indigna, sin paz. 

En este sentido es clave el llamado que hace a la Iglesia en el Documento Conclusivo de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe (CELAM) realizada en Aparecida, Brasil en el año 2007, el cual constituye una interpelación a ser tomada por los laicos católicos. Citando uno de sus aspectos, necesitamos “… repensar profundamente y relanzar con fidelidad y audacia nuestra misión en las nuevas circunstancias latinoamericanas y mundiales.”

En Aparecida se trataron los siguientes puntos:

Ser discípulos y misioneros llevando la buena nueva para que los pueblos latinoamericanos tengan vida en Jesús, resaltando la importancia de la misa dominical como pastoral para difundir y formar. También precisó que el papel de la Iglesia y su aporte a los problemas sociales y políticos debía estar centrado en las estructuras justas y en el respeto a la pluralidad de posiciones. También se abordó el tema de la familia, los sacerdotes, los religiosos y los laicos, dando importancia a los jóvenes y la pastoral vocacional.

Las conclusiones fueron las siguientes

  1. Ser una Iglesia viva, fiel y creíble que se alimenta en la Palabra de Dios y en la Eucaristía.
  2. Vivir nuestro ser cristiano con alegría y convicción como discípulos-misioneros de Jesucristo. 
  3. Formar comunidades vivas que alimenten la fe e impulsen la acción misionera. 
  4. Valorar las diversas organizaciones eclesiales en espíritu de comunión. 
  5. Promover un laicado maduro, corresponsable con la misión de anunciar y hacer visible el Reino de Dios. 
  6. Impulsar la participación activa de la mujer en la sociedad y en la Iglesia.
  7. Mantener con renovado esfuerzo nuestra opción preferencial y evangélica por los pobres. 
  8. Acompañar a los jóvenes en su formación y búsqueda de identidad, vocación y misión, renovando nuestra opción por ellos. 
  9. Trabajar con todas las personas de buena voluntad en la construcción del Reino. 
  10. Fortalecer con audacia la pastoral de la familia y de la vida. 
  11. Valorar y respetar nuestros pueblos indígenas y afrodescendientes. 
  12. Avanzar en el diálogo ecuménico “para que todos sean uno”, como también en el diálogo interreligioso. 
  13. Hacer de este continente un modelo de reconciliación, de justicia y de paz. 
  14. Cuidar la creación, casa de todos en fidelidad al proyecto de Dios. 
  15. Colaborar en la integración de los pueblos de América Latina y El Caribe.

Indica el Documento del CELAM que no podemos replegarnos frente a quienes están confundidos o solo perciben amenazas, por el contrario, se trata de “… renovar y revitalizar la novedad del Evangelio arraigada en nuestra historia, desde un encuentro personal y comunitario con Jesucristo, que suscite discípulos y misioneros.”

Por ello el documento insta a que no nos repleguemos “… frente a quienes sólo ven confusión, peligros y amenazas, o de quienes pretenden cubrir la variedad y complejidad de situaciones con una capa de ideologismos gastados o de agresiones irresponsables.” Y anima a actuar para “… tener un encuentro personal y comunitario con Jesucristo.”

Enfatizamos la importancia de pedir a Jesucristo, Quédate con nosotros, Señor, acompáñanos aunque no siempre hayamos sabido reconocerte…. Quédate con nosotros, Señor, cuando en torno a nuestra fe católica surgen las nieblas de la duda, del cansancio o de la dificultad.”

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