Poemas de los días contados

Armando Álvarez Bravo

YO CADA VEZ MÁS

Uno llega a acostumbrarse 
a la fatalidad del paso de los días,
al implacable ir a menos.
Ya la existencia es una disminución.
Tenemos plena conciencia
de su gravitación en nuestro ser y estar
y, no menos, de nuestras posibilidades.
No dejamos de ser lo que quisimos.
Esa es nuestra más fija y secreta certidumbre.
Y ya no hay posibilidad de ser lo que se quería.
Se perdió, digamos, la partida. Nos queda evocar,
a pesar de la historia y la circunstancia
que fueron signo de nuestra indefectible cotidianidad,
lo que contra viento y marea logramos hacer.
Eso fue nuestra más íntima victoria.
Ya picada irreversible del caza
que siempre quisimos tripular en nuestros sueños,
sólo nos queda darle gracias a Dios.
Ya cada vez más.

‭ROSAS AMARILLAS 

‬Hace unos días mi hija Lourdes
me trajo un hermoso jarrón de cristal
con cinco fabulosas rosas amarillas‭,‬
que sabe son las que siempre me han gustado
y favorezco a la hora de comprar flores‭.‬
Como igualmente bien sabe que tengo en nuestro jardín‭,‬
frente a la ventana de mi cuarto de trabajo‭, ‬
un precioso rosal amarillo que contemplo y admiro
en las pausas que hago mientras escribo‭.‬
Allí‭, ‬en mi puesto en la cabecera de la mesa de comer
permanecen las rosas amarillas que me trajo Lourdes‭.‬
Quiero verlas cada vez que por allí paso‭, ‬lo que tanto hago‭.‬
Para mi asombro y deleite no han sufrido el menor deterioro‭.‬
Esa magia y encanto que siempre he atribuido a las rosas amarillas
Las han fijado en el enigma del paso del tiempo‭.‬
Sólo sé que es una gloria más que se añade
a su caricia por ser y a su belleza y encanto para mí fascinantes‭.‬
Ni a las flores‭, ‬menos si son rosas amarillas‭, ‬ni a los hijos
debe pedírseles nunca nada‭. ‬Son una gracia divina
que únicamente podemos y debemos agradecer a Dios
y que debemos incorporar a nuestra vida
como lo mejor del mundo a este lado de la eternidad‭.‬

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